Autor del artículo Dr. Joan-Albert Vinyes
Las paredes que dan al exterior son la primera línea de defensa de cualquier edificación frente al clima. Al estar expuestas de forma constante a la lluvia, la radiación solar, el viento y la humedad propia del terreno, las fachadas sufren un desgaste paulatino que termina comprometiendo los materiales de construcción.
Cuando aparecen humedades en las paredes exteriores, el problema rara vez se limita a un fallo estético como el desprendimiento de la pintura o la aparición de manchas. El agua acumulada deteriora los morteros de agarre, genera desconchones, erosiona los ladrillos o piedras y destruye el aislamiento térmico del edificio. Para solucionar las humedades en fachadas exteriores, es vital entender qué las provoca y actuar directamente sobre el origen del agua que las provoca.
Causas de las humedades en la fachada exterior
Determinar por qué aparece la humedad en la fachada exterior requiere inspeccionar el estado de los revestimientos, la orientación de la vivienda y los elementos constructivos auxiliares. Las causas principales responden a tres vías de entrada diferenciadas:
- Elevada porosidad de los materiales: Los ladrillos caravista, piedras naturales o morteros antiguos absorben el agua de lluvia directamente por falta de protección o por desgaste del hidrófugo original.
- Fisuras y fallos en puntos críticos: Las grietas en el revestimiento, degradación de las juntas de dilatación, ausencia de goterones en las albardillas o mal estado de las juntas de mortero.
- Humedad del subsuelo: El agua presente en la tierra asciende de forma vertical por la cimentación y la base de los muros exteriores.
- Puentes térmicos: La falta de aislamiento en la fachada que enfría la pared interna, generando condensación en las habitaciones interiores.
Las consecuencias directas de todo lo anterior suelen manifestarse en forma de eflorescencias salinas (manchas blancas de salitre), proliferación de moho y musgo en zonas a la sombra, el mortero se abomba y aparecen filtraciones directas hacia las estancias interiores.
Filtraciones en fachada exterior
Las humedades por filtración en la fachada ocurren cuando el agua de lluvia penetra desde el exterior hacia el interior del muro. Este fenómeno se agrava durante episodios de lluvia con viento intenso, donde el agua se ve empujada a presión contra la pared.
Además del propio deterioro de la pintura o la porosidad del ladrillo, las filtraciones suelen concentrarse en remates mal ejecutados: petos de terraza sin albardilla adecuada, vierteaguas de ventanas sin inclinación o sin goterón (lo que hace que el agua escurra por la propia pared), bajantes o canalones atascados que desbordan, y huecos alrededor de los marcos de puertas y ventanas sin sellar.
Soluciones para las filtraciones de la pared que da al exterior
El tratamiento eficaz de las filtraciones exige sanear el soporte antes de aplicar cualquier barrera protectora:
- 1. Limpieza previa y saneado del soporte: Antes de aplicar cualquier producto, es imprescindible lavar la fachada (a presión si es posible) y aplicar un tratamiento biocida o antialgas para eliminar por completo el verdín, las esporas de moho y el salitre acumulado.
- 2. Reparación estructural de grietas y juntas: Se deben abrir ligeramente las fisuras con una espátula para limpiarlas y rellenarlas con masillas elásticas de poliuretano o morteros de reparación específicos. Es fundamental repasar también las juntas entre ladrillos y las juntas de dilatación del edificio.
- 3. Tratamiento hidrófugo transpirable: Aplicar protectores transparentes con nanotecnología (a base de silanos o siloxanos) o pinturas de silicato. Estos productos penetran en el poro del material impidiendo el paso de la molécula de agua líquida, pero manteniendo la transpirabilidad del muro para que el vapor interno pueda salir.
- 4. Corrección de elementos singulares: Colocar albardillas en la coronación de muros, garantizar que los vierteaguas sobresalgan al menos 3-4 cm de la fachada e instalen la ranura de goterón para evacuar el agua hacia el exterior.
Humedades por capilaridad que suben por la pared exterior
Cuando los daños en la fachada exterior se concentran en la banda inferior del muro (desde el nivel del suelo hasta una altura de entre 50 cm y 1,5 metros), no se trata de una filtración de lluvia. El origen es la capilaridad.
Los materiales con los que se construyen los cimientos y los muros perimetrales poseen microporos. Si la cimentación está en contacto con terreno húmedo y carece de una barrera aislante eficaz, la pared absorbe el agua del suelo por un efecto similar al de un terrón de azúcar en el café. El agua asciende cargada de sales minerales disueltas; al llegar al exterior y evaporarse, la sal cristaliza y rompe el mortero, la pintura o la piedra.
Soluciones para la humedad por capilaridad que sube por la pared exterior
En casos de capilaridad en muros exteriores, tapar la zona afectada con zócalos de piedra, baldosas o revestimientos plásticos estancos es un grave error de diagnóstico. Al bloquear la salida natural del agua por la base de la fachada, la presión capilar hace que el nivel freático interno suba más metros en el muro, buscando salir más arriba o derivando hacia el interior de la vivienda.
La solución técnica y definitiva para eliminar la capilaridad es la instalación del sistema HS-221. Este equipamiento de electro-física aplicada emite señales de bajísima frecuencia que invierten la polaridad entre el muro y el agua, logrando que las moléculas hídricas desciendan de nuevo hacia el subsuelo. Es un método limpio, sin obras traumáticas en la fachada, que seca de forma progresiva las paredes exteriores e interiores, garantizando que el salitre no vuelva a destruir las capas de acabado. Los zocalos de piedra en la parte baja de las paredes exteriores solo tienen sentido para proteger el muro de las salpicaduras del agua cuando llueve.
Humedades por condensación en la fachada
La fachada exterior determina en gran medida el comportamiento térmico del interior de una vivienda. Si el muro exterior se construyó sin cámara de aire, con aislamiento insuficiente o padece filtraciones de agua que humedecen sus materiales, pierde por completo su capacidad aislante.
Una fachada fría actúa como un puente térmico masivo. En época invernal, la cara interna de ese muro exterior alcanza temperaturas muy bajas. Al encender la calefacción o realizar actividades cotidianas (cocinar, ducharse, respirar), el vapor de agua en el aire interior se desplaza hacia la pared fría y se condensa en forma de gotas de agua, favoreciendo la colonización de moho negro en esquinas, techos y detrás de muebles pegados a la fachada.
Cómo resolver la humedad por condensación procedente de la pared exterior
Eliminar la humedad por condensación provocada por una fachada fría requiere resolver el aislamiento térmico y gestionar la calidad del aire:
- Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE): ) La colocación de paneles aislantes en la cara exterior de la fachada envuelve el edificio, eliminando los puentes térmicos y evitando que la pared se enfríe en invierno.
- Insuflado en cámara de aire: Si la fachada dispone de doble hoja con cámara vacía, se puede inyectar aislante térmico (lana mineral, celulosa o perlas de EPS) para romper la transferencia de frío.
- Sistemas de Ventilación Mecánica Forzada (VMF): Introducen aire exterior filtrado y precalentado expulsando el aire saturado de humedad de la casa. Esto disminuye la humedad relativa interior y evita el punto de rocío en los muros de fachada.
Cómo evitar las humedades en la fachada
Prevenir el deterioro de los muros exteriores requiere una rutina de mantenimiento sencilla pero sistemática para interceptar el agua antes de que dañe la estructura:
- Limpieza de sistemas de evacuación: Limpiar canalones, limahoyas y bajantes dos veces al año (especialmente al final del otoño) para evitar que los emboces derramen agua sobre el paramento.
- Mantenimiento de goterones Comprobar que los vierteaguas de balcones y ventanas mantengan limpia la ranura del goterón para evitar que el agua discurra pegada al muro.
- Protección de la base: Mantener despejada la unión entre la fachada y la acera, sellando la junta con elastómeros para evitar el estancamiento de agua de lluvia contra el pie del muro.
- Control del vegetación y riego Mantener cortadas las plantas trepadoras que acumulan humedad contra la pared y reorientar los difusores de riego del jardín para que no mojen la fachada.
Preguntas frecuentes sobre humedades en la fachada
Si no hemos contestado alguna de sus preguntas, rogamos nos la haga llegar por whatsapp o email y nos esforzaremos en darle una respuesta.
¿Cada cuánto tiempo se debe aplicar un hidrófugo en una fachada exterior?
La durabilidad de un tratamiento hidrófugo de calidad (base siloxano o nanotecnología) oscila entre los 5 y 10 años, dependiendo de la orientación de la pared y de la agresividad del clima local (lluvias torrenciales, heladas o cercanía al mar).
¿Cuál es la diferencia entre un impermeabilizante y un hidrófugo para fachada?
Un impermeabilizante crea una película continua (a menudo plástica) sobre la superficie que sella el muro. Un hidrófugo penetra dentro de los poros sin formar película, dejando que la pared repela el agua líquida externa mientras sigue transpirando el vapor de agua interior.
¿Se puede aplicar un mortero de cal para reparar fachadas con humedad?
Sí, los morteros de cal hidráulica natural son altísimamente transpirables y biocidas por naturaleza (evitan la proliferación de moho). Son idóneos para rehabilitar fachadas tras haber solucionado previamente el origen del agua, especialmente en muros antiguos de piedra o ladrillo.