La solución eficaz siempre actúa sobre las causas: reducir la producción de vapor, mejorar la ventilación y aumentar la temperatura de las superficies frías. A continuación repasamos las opciones de menor a mayor complejidad.
Ventilación manual y hábitos de uso
El primer paso es garantizar una renovación mínima del aire interior. Ventilar 10-15 minutos al día (especialmente al cocinar o ducharse) reduce la humedad relativa, pero hay que evitar abrir las ventanas si la humedad exterior es mayor que la interior y en esos casos lo más efectivo es el uso de extractores. Estas medidas básicas no cuestan nada y marcan una diferencia real:
- Abrir ventanas en cocina y baño mientras se generan vapores o usar extractores si la humedad exterior es elevada.
- No tender ropa mojada en el interior si hay alguna alternativa.
- Separar los muebles de las paredes exteriores al menos 5-10 cm para permitir la circulación de aire.
- Mantener una temperatura interior estable, evitando grandes oscilaciones entre el día y la noche. Una solucion económica es el uso de ventiladores de techo que homogenizan la temperatura de las habitaciones, y facilitan la ventilación de rincones poco accesibles.
Con ello, en lugares con climas húmedos (ciudades y pueblos cercanos a la costa, por ejemplo), debemos tener cuidado a la hora de ventilar para no aplicar una solución contraproducente y utilizar los extractores que expulsan el vapor y no dejan entrar el de fuera.
Extractores en cocina y baño
La instalación de un extractor de aire en cocina y baño es una de las inversiones más rentables para reducir la condensación. Estos espacios generan el mayor volumen de vapor doméstico. Un extractor que evacúe el aire húmedo directamente al exterior elimina el problema de raíz en esas zonas. Es importante que el extractor esté correctamente dimensionado para el volumen del espacio. Un baño estándar necesita al menos 90 m³/h de caudal de extracción.
Sustitución de la calefacción por combustión
Las estufas de butano o propano deben evitarse en dormitorios y salones. Además del riesgo de intoxicación por CO, producen grandes cantidades de vapor de agua. La calefacción eléctrica (radiadores, suelo radiante) o los radiadores de agua caliente no generan vapor y son, por tanto, mucho más adecuados en viviendas con problemas de condensación.
Mejora del aislamiento térmico y eliminación de puentes térmicos
Si la pared está más caliente, el aire que la toca no baja del punto de rocío y no condensa. Las opciones más habituales son:
- Actualmente es comun que las paredes que dan al exterior tengan doble pared con un espacio entre ellas, que se puede usar para inyectar un aislante térmico y así diferenciar la temperatura del interior de la vivienda de la existente en el exterior.
- Una solución mas invasiva es hacer un trasdosado interior con panel de lana mineral o poliestireno extruido.
- Otra solución puede ser aplicar un sistema de aislamiento exterior (SATE), más efectivo porque elimina también los puentes térmicos de la fachada.
- Tratamiento específico de puentes térmicos en cantos de forjado y jambas de ventanas.
- Sustitución de ventanas con cristal simple por doble acristalamiento con cámara de aire y rotura de puente térmico en el marco.
Deshumidificadores: cuándo sirven y cuándo no
Un deshumidificador es un aparato eléctrico que extrae vapor de agua del aire. El aire húmedo pasa sobre un evaporador frío (por condensación), el agua líquida cae a un depósito y el aire más seco vuelve a la habitación. Son útiles en situaciones puntuales: espacios muy húmedos sin otra posibilidad de ventilación, sótanos o períodos de mucha lluvia. Sin embargo, el deshumidificador no es una solución permanente ni estructural. Sus limitaciones son claras:
- Consume electricidad de forma continua, lo que supone un coste operativo elevado a largo plazo.
- No elimina la causa: si no se extrae el vapor o se ventila correctamente ni se aisla, la humedad seguirá apareciendo y el aparato tendrá que funcionar indefinidamente.
- Requiere vaciado frecuente del depósito o conexión a desagüe.
- No resuelve los puentes térmicos ni mejora el comportamiento de la envolvente.
Puede ser un complemento útil mientras se planifica una solución definitiva, pero no debe ser la única medida adoptada.
Ventilación mecánica controlada (VMC) y recuperadores de calor
Para viviendas con problemas graves o crónicos de condensación, la solución más completa es instalar un sistema de ventilación mecánica controlada. Estos sistemas renuevan el aire interior de forma continua y controlada, manteniendo la humedad relativa dentro de valores seguros sin depender de la apertura manual de ventanas o extractores.